O sea: tan «empecinados en el error», escribía en mi post anterior, que ya les salen de todos los colores y de todas las guisa: hasta «pelotaris». Y les salen porque «los sacan».
Lo dice él, no yo. Además, lo hace con el «orgullo», bueno en su concepto y conciencia, de haber hecho lo correcto como «Misionero», que era su Vocación y Misión. Y fue pa’ lla’…, y «se convirtió» al indigenato, o como se pueda llamar aquello de alli. Ahí están incluso las fotos, y no sólo los textos de su puño y letra. No me invento nada.
Es decir: «el alguacil alguacilado», pero en obispo; o sea: por lo Eclesial, y miy «al natural»: tal como su madre lo trajo al mundo. Sólo se permitió una «licencia poética»: ir con sus gafas puestas; es que si no, «no veía tres en un burro». Y los indígenas de la selva, se lo permitieron. En esto fueron muy comprensivos.
Autor: José Luis Aberasturi
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