A veces, lo que parece un gesto pequeño y cotidiano —un plato de comida que se descarta, una fruta que se marchita, un litro de agua que corre sin aprovechar— revela mucho más de lo que imaginamos. No se trata solo de recursos perdidos; son señales silenciosas de nuestra relación con la abundancia y la gratitud. La encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco nos invita a mirar la creación con ojos de cuidado, a reconocer que cada decisión cotidiana tiene impacto en el mundo, y que nuestra libertad no se mide por lo que podemos consumir, sino por nuestra capacidad de usar lo que tenemos con responsabilidad y conciencia.
Autor: Matilde Latorre de Silva
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