Llevo colaborando un tiempo con Infovaticana, después de haberlo hecho anteriormente en otros medios católicos, y en este recorrido he podido observar una tendencia que me llama especialmente la atención. Se trata de una práctica que afecta a todos, pero que con más frecuencia se da en el progresismo eclesial y en ese clericalismo altanero que tanto daño ha hecho a la Iglesia: la costumbre de emplazar al juicio de Dios a quienes nos atrevemos a corregir, cuestionar o denunciar errores, abusos y heterodoxias.
Cuando señalamos una negligencia pastoral, una predicación confusa o una conducta indigna, puede que nos acusen de exagerados, de duros, de poco caritativos o incluso de difundir “fakes”. Y bien, esa crítica es asumible: como en política Pedro Sánchez responde tachando de fake news todo lo que le incomoda, cada uno es libre de desacreditar lo que decimos y el…
Autor: Miguel Escrivá
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Impresionantes evidencias de la presencia de Dios en el vino y el pan
Desde hace muchos años han ocurrido manifestaciones de Dios en el momento de la eucaristía. Se han desencadenado una serie de fenómenos, en diversos países de todo el mundo que…


















