El otro día, en una homilía de un sacerdote jesuita, se mencionaba una figura del Evangelio que a veces queda en segundo plano precisamente porque no nació para ocupar el centro, sino para ayudar a mirar hacia Otro. No para atraer la atención sobre sí mismo, sino para educar la mirada de los demás. Esa figura es San Juan Bautista.
Autor: Matilde Latorre de Silva
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