Por Randall Smith
El polímata francés Blaise Pascal escribió en su famoso “memorial” sobre su “noche de fuego”: “El Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob – no de los filósofos y eruditos.”
Podemos comprender este deseo de no convertir al Dios personal de las Escrituras en una idea abstracta. Pero hay buenas razones para no enfrentar al Dios “de los filósofos” (especialmente los como Santo Tomás de Aquino) contra el Dios de Abraham, Isaac y Jacob.
Étienne Gilson señaló que hemos vivido tanto tiempo con la noción cristiana de un Dios que es a la vez personal y la causa suprema y fundamental de todas las cosas, que a menudo no nos damos cuenta de que unir ambas realidades fue uno de los grandes logros de la reflexión filosófica cristiana: “Después de tantos siglos de pensamiento cristiano, se nos hace extremadamente difícil imaginar un mundo…
Autor: The Catholic Thing
Encontraron en Dios, la libertad y paz interior que tanto necesitaban
Los mensajes de Dios llegan en el momento menos esperado. Aunque muchas veces, hemos escuchado historias de conversión precedidas por fuertes acontecimientos, como accidentes o enfermedades, también existen conversiones, gracias…
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
El orgullo adopta muchas formas y nos conduce sutilmente hacia la ruina espiritual. Descubre en este artículo los 12 pasos que nos esclavizan al orgullo, tal como los describe San Bernardo….
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…



















