By Fr. Paul D. Scalia
«Señor, enséñanos a orar». Esta súplica de los discípulos surge de sus circunstancias inmediatas. Acababan de ver al propio Cristo orar. Y sabían que Juan el Bautista había enseñado a sus discípulos a orar. Es razonable, pues, que pidan lo mismo a nuestro Señor.
Señor, enséñanos a orar. Esta súplica surge, más profundamente, del corazón humano. Es una petición que todo discípulo debe dirigir al Señor. Hemos sido creados para la oración, para esa conversación íntima con Dios, para caminar con Él en la brisa del día. Pero no sabemos orar como conviene. Necesitamos instrucción.
Y debido a que nuestra naturaleza herida se descarría, necesitamos ser corregidos también. Hasta que no reconozcamos la inutilidad de nuestra propia oración, no empezaremos realmente a orar. Implícito en la súplica de los discípulos está que hay una…
Autor: The Catholic Thing
No celebres Halloween, sino quieres rendir a Satán sin saberlo.
Holywins, es la alternativa al culto a los demonios que celebramos cada primero de noviembre Tal vez muchos de nosotros hemos celebrado Halloween cuando éramos niños, porque nos parecía divertido…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…
Impresionantes evidencias de la presencia de Dios en el vino y el pan
Desde hace muchos años han ocurrido manifestaciones de Dios en el momento de la eucaristía. Se han desencadenado una serie de fenómenos, en diversos países de todo el mundo que…

















