El cardenal Ernest Simoni decidió no concelebrar en la Misa del consistorio. Noventa y siete años sostienen su cuerpo, noventa y siete años acreditan su fe. Una fe confesada hasta la prisión en la Albania comunista, purificada en la prueba dos décadas torturado, vivida cuando creer no era una costumbre sino una decisión que implicaba riesgo y dolor. Esa historia personal, atravesada por la persecución y la fidelidad, ha modelado una conciencia sacerdotal hondamente arraigada en el sacrificio de Cristo y en el carácter sacrificial de la Misa.
Simoni no le debe nada a nadie ni busca ser interpretado. Conoció y celebró la Misa antes de 1969, cuando el altar no era un espacio compartido por comodidad, sino un lugar sagrado al que se ascendía con temor y temblor. En el corazón de este sacerdote casi centenario habita una convicción serena: que cada Misa es plena en sí misma,…
Autor: INFOVATICANA
La ciencia confirma el tipo de sangre que se encuentra en hostias investigadas en milagros eucarísticos
La ciencia lo confirma: se encuentra la misma sangre tipo AB en hostias investigadas en milagros eucarísticos acaecidos en diversos
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
El orgullo adopta muchas formas y nos conduce sutilmente hacia la ruina espiritual. Descubre en este artículo los 12 pasos que nos esclavizan al orgullo, tal como los describe San Bernardo….
Milagros Eucarísticos de los últimos años
Probar la existencia de un milagro como tal puede ser una ardua labor que ha asumido la ciencia a fin de darnos respuestas. Uno de los milagros eucarísticos que más evidenciamos…..


















