Cuando uno mira atrás y ve pasar los años se da cuenta cómo Dios guía su vida desde el primer momento. Todo está preparado por el que tanto nos ama y es capaz de entregar su vida por nosotros. Es entrar en la historia de amor entre Dios y el alma, que se vive de modo especial cuando alguien descubre la vocación sacerdotal y dice sí a Dios con todo su ser. Eso sucede cuando llega la ordenación sacerdotal, pero no podemos quedarnos ahí, hay que seguir profundizando en el ser mismo de esta vida para que cuando lleguen las primeras o las tardías tormentas el árbol que ha ido creciendo siga en pie porque ha echado raíces.
Muchos dirán que a qué viene esto, pues sencillamente a que estos días pasados he tenido los ejercicios espirituales del año basados en la esencia, grandeza y debilidades del sacerdocio. El director era de lo mejor que se puede encontrar, San Juan…
Autor: Sólo Dios basta
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