Vivimos en la era de las libertades, pero pocas son tan incómodas como la libertad de creer. Se tolera casi todo, menos la fe que se atreve a ser visible. En algunos países, se paga con la cárcel o con la vida; en otros, con la burla, la exclusión o el desprecio. El resultado es el mismo: se intenta silenciar lo más profundo del ser humano, su relación con Dios.
Autor: Matilde Latorre de Silva
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