El siglo IV, tantas veces idealizado como una época de serenidad espiritual, fue en realidad un campo de batalla teológico. Tras la paz de Constantino, la fe dejó de esconderse en catacumbas para exponerse a una nueva amenaza: la mundanización del clero, la politización de las decisiones doctrinales y, sobre todo, la explosión de herejías que pretendían redefinir el cristianismo desde dentro. En ese torbellino surgieron dos columnas que sostuvieron la ortodoxia: san Atanasio y san Agustín. Dos hombres distintos, dos temperamentos opuestos… y una misma misión: defender a Cristo y su Iglesia cuando muchos preferían ceder.
San Atanasio: el obispo que no se doblegó
En la disputa arriana —la herejía que negaba la divinidad de Cristo y amenazaba con desfigurar el núcleo de la fe— Atanasio no fue simplemente un teólogo brillante; fue un luchador. Joven sacerdote durante…
Autor: INFOVATICANA
Las 35 apariciones de la Virgen María
Descubre aquí las apariciones y el mensaje de las 35 apariciones de la Virgen María más conocidas que la Iglesia Católica reconoce, y también de otras reconocidas en diferente grado…
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…
Los hallazgos científicos que sugieren su autenticidad como reliquia de la Sábana Santa de Turín
Los partidos políticos españoles no quieren a los provida cerca de los abortorios. Les hemos hecho daño y van a por nosotros….seguir leyendo


















