En este 7 de agosto, Jesús nos dice con claridad: “Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga” (Mt 16, 24). En tiempo de vacaciones, la frase puede chocar, pero el Evangelio añade una clave que toca de lleno el verano: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?” (Mt 16, 26). Las semanas de descanso son, de hecho, un pequeño laboratorio donde se ve qué queremos ganar y qué estamos dispuestos a perder.
Autor: Luis Javier Moxó Soto
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