Dicen que Dios nos hizo libres. Y vaya que lo hizo: libres para amar, para elegir, para crear… pero también libres para meter la pata hasta el fondo, sin manual de instrucciones ni botón de “deshacer”. San Juan Pablo II lo recordaba así: “La libertad no consiste en hacer lo que me gusta, sino en tener el derecho de hacer lo que debo.” Pero claro, uno lee eso y piensa: “Sí, San Juan Pablo, muy bonito… pero yo acabo de decirle a mi jefe lo que realmente pensaba… y ahora tengo toda la tarde libre.”
Autor: Matilde Latorre de Silva
La Iglesia al fin de los tiempos
Artículo realizado por el Padre Emmanuel André X. El Advenimiento del Juez Supremo Vano es intentar precisar la hora en que tendrá lugar el segundo advenimiento de Nuestro Señor,siendo como es…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
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Cómo afirmar la veracidad de los evangelios
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