Durante muchos años, la inversión publicitaria de las instituciones eclesiales se movió en un terreno impreciso, casi artesanal. Anuncios en prensa, cuñas de radio o patrocinios difusos se justificaban con argumentos genéricos sobre presencia pública, prestigio o influencia social. Era un mundo de métricas débiles y controles laxos, en el que la buena fe parecía suficiente garantía. Ese mundo ya no existe.
La publicidad digital ha introducido una novedad decisiva: la objetivación. Hoy los impactos se cuentan, las audiencias se auditan y los costes por mil impresiones se comparan con facilidad. Existen precios de mercado, referencias claras y alternativas múltiples. Esto no es una cuestión ideológica ni tecnológica, sino jurídica: cuando una decisión económica es medible, también es evaluable. Y cuando es evaluable, genera responsabilidad.
Sin embargo, una parte de…
Autor: Miguel Escrivá
Cómo afirmar la veracidad de los evangelios
Hay una técnica muy utilizada por los detectives para encontrar información que les ayude a armar el cuadro completo de una escena, es el Soporte Involuntario entre Testigos. Esta técnica…
Hábitos del Padre Pío que todos los católicos podemos practicar
San Pío de Pietrelcina, más conocido como el Padre Pío, nos deja unos hábitos espirituales que debemos conocer para vivir una vida más cercana a Dios. Continúa leyendo este artículo…
Los 18 beneficios de asistir a la Santa Misa
La misa es el encuentro con Dios Nuestro Señor, pero no sólo con Él, también con nuestro interior, haciendo que mejoremos cada día más como personas. Este encuentro con Nuestro…



















