Durante muchos años, la inversión publicitaria de las instituciones eclesiales se movió en un terreno impreciso, casi artesanal. Anuncios en prensa, cuñas de radio o patrocinios difusos se justificaban con argumentos genéricos sobre presencia pública, prestigio o influencia social. Era un mundo de métricas débiles y controles laxos, en el que la buena fe parecía suficiente garantía. Ese mundo ya no existe.
La publicidad digital ha introducido una novedad decisiva: la objetivación. Hoy los impactos se cuentan, las audiencias se auditan y los costes por mil impresiones se comparan con facilidad. Existen precios de mercado, referencias claras y alternativas múltiples. Esto no es una cuestión ideológica ni tecnológica, sino jurídica: cuando una decisión económica es medible, también es evaluable. Y cuando es evaluable, genera responsabilidad.
Sin embargo, una parte de…
Autor: Miguel Escrivá
Comulgar en la boca en época de pandemia
Te queremos compartir este artículo del Padre Ángel María Rojas, S.J. escrito en agosto del 2020, donde nos explica cómo comulgar en la boca, sobre todo, en estos tiempos de…
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
El orgullo adopta muchas formas y nos conduce sutilmente hacia la ruina espiritual. Descubre en este artículo los 12 pasos que nos esclavizan al orgullo, tal como los describe San Bernardo….
8 Claves para activar y acercar más fieles a nuestra parroquia
Ahora es cuando se necesita recuperar la vida Espiritual y la Fe, que nos llevará a la felicidad y tranquilidad anhelada. En este artículo te daremos algunas ideas…seguir leyendo



















