Olé por el párroco de Torrecaballeros. En negrita, subrayado y con aplauso atronador. Porque ya era hora de que alguien, con sotana y principios, dijera: “¡Hasta aquí hemos llegado!” Ya basta de comulgar —y en este caso, nunca mejor dicho— con ruedas de molino fabricadas por los mismos de siempre.
Resulta que nuestro protagonista, socialista, gay, alcalde (y sí, en ese orden, como si fuera un ranking olímpico de progresismo), ha decidido que tiene un derecho divino a recibir la comunión. ¿Por qué? ¡Porque él lo vale! Aquí estamos, señores, viendo cómo se convierte el altar en un escenario para los antojos personales, al más puro estilo «Realities Sacros».
Pero no nos quedemos en la superficie: este buen hombre no está pidiendo comulgar tras haberse confesado, arrepentido o intentado vivir según la doctrina. ¡Qué va! Aquí estamos hablando de recibir el…
Autor: Aurora Buendía
Misericordia de Dios: Nunca se cansa de perdonarnos
La misericordia de Dios se manifiesta de diversas formas, ya sea a través del apoyo y la consolación de otras personas, del sacramento de la confesión que nos permite liberarnos…
¿Sabes lo que sucede durante la celebración de la misa?
Te presentamos una selección de videos y contenido para que puedas conocer qué pasa mientras asistimos a misa, las cosas que suceden y que no podemos ver con nuestros ojos, pero que no por… seguir leyendo
La Nueva Era, una secta de cuidado
El reiki y la Nueva Era (New Age) se han extendido cada vez más por la sociedad buscando el bienestar físico y mental que producen. Conoce todos los detalles y…


















