Con cinco años, Deanna Lynn vio su primera película pornográfica acompañada de su madre. Dos años después, ella era la protagonista de un vídeo grabado para sus vecinos, y a los 18, su carrera en la industria del sexo y la pornografía estaban más que asentadas. Mientras sus compañeras de la escuela soñaban con cuentos de princesas, ella solo quería revivir la historia de Pretty Woman. Durante 10 años, esta joven de Tucson (Arizona) vivió sumida en las drogas, la prostitución y la pornografía, hasta que sus oraciones fueron escuchadas.
Su madre le introdujo en la pornografía
“Desafortunadamente, desde mi infancia, mi madre me enseñó que la belleza podía ser una herramienta para manipular”, cuenta Deanna Lynn, autora del libro Comprada. Dejando la industria sexual.
Ella tenía cinco años y estaba en el primer curso de primaria, cuando su madre consideró…
Autor: José María Carrera
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