La vida de Ann Russell Miller fue todo menos moderada. Figura de la alta sociedad de San Francisco, madre de diez hijos y amiga de personalidades como Nancy Reagan o la humorista Phyllis Diller, abandonó la vida de lujo y fiestas para ingresar en un monasterio carmelita de clausura en Illinois, donde pasó más de tres décadas bajo el nombre de sor Mary Joseph. Falleció el pasado 5 de junio a los 92 años tras sufrir varios derrames cerebrales.
Una vida marcada por extremos
Miller nació en una familia acomodada: su padre fue presidente de Southern Pacific Railroad y su suegro fundador de lo que llegaría a ser la compañía energética PG&E. Desde joven llevó una vida de privilegios, viajando en yates por el Mediterráneo y acumulando colecciones de zapatos que, según uno de sus hijos, hacían que las de Imelda Marcos “parecieran insignificantes”.
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Autor: INFOVATICANA
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