Picanya, Valencia, España. Han pasado apenas unos días desde que un tsunami de lodo y ramas lo arrasara todo, o, quizá, mejor dicho, prácticamente todo. Más de dos centenares de muertos descansan en una improvisada morgue que han montado en la ciudad, mientras, decenas de vecinos, sus vecinos de toda la vida, se encuentran en algún sitio desconocido. «En polvo eres y en polvo te convertirás», parece retumbar una voz cuaresmal, en el silencio de la oscuridad, gritándonos, pienso yo, a toda la humanidad. El cielo se ha cerrado. Hasta la esperanza, que solía ser la última, se ha marchado. No queda ni rastro de Dios, o, igual, quiero pensar… quizá sí.
Un día después. En una de las márgenes del Barranco del Poyo, un reguero de adolescentes huellas de zapato, o de deportivas más bien, roturan el barro todavía húmedo de una gota fría que va camino de ser china….
Autor: Juan Cadarso
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