«Pateé mi primera pelota a los seis años, en los bajos de mi casa. Pasábamos las tardes jugando hasta el anochecer. Estar con mis amigos me producía una intensa alegría. Comía, dormía, vivía en el fútbol. Mi madre todavía recuerda cuando le dije un día: ‘Te quiero, pero prefiero el fútbol’. Como la mayoría de los jóvenes de los suburbios, me propuse ser futbolista profesional. Soñaba con tener una carrera como Zidane, Ronaldinho o Messi», comenta el jugador francés Olivier-Pierre Dionga al portal LaVie.
Con nueve años, Dionga comenzó a formar parte del club de fútbol Créteil. «Aunque hubiera sido bueno, mis padres se habrían negado a firmarme un contrato profesional, como sí hicieron algunos de mis amigos. Mis padres solo querían que estudiara», reconoce.
«Mis padres habían hecho mil sacrificios al dejar la República del Congo y establecerse en Francia.…
Autor: ReL
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…
7 pasos para una parroquia: de tener «consumidores de sacramentos» a multiplicar los discípulos
«Id y bautizad y haced discípulos», pedía Jesús. Las parroquias, bautizar, bautizan. Bautizan a cualquier bebé que les lleven. Pero ¿hacen discípulos? Un discípulo es alguien que tiene una relación…
8 razones que explican por qué muchos católicos ni evangelizan ni se lo han planteado ni plantearán
Dwight Longenecker es un conocido sacerdote católico con amplia experiencia. Converso al catolicismo su camino hacia la Iglesia fue paulatino pues pasó de pastor fundamentalista protestante a evangélico de tipo carismático, luego…



















