«Pateé mi primera pelota a los seis años, en los bajos de mi casa. Pasábamos las tardes jugando hasta el anochecer. Estar con mis amigos me producía una intensa alegría. Comía, dormía, vivía en el fútbol. Mi madre todavía recuerda cuando le dije un día: ‘Te quiero, pero prefiero el fútbol’. Como la mayoría de los jóvenes de los suburbios, me propuse ser futbolista profesional. Soñaba con tener una carrera como Zidane, Ronaldinho o Messi», comenta el jugador francés Olivier-Pierre Dionga al portal LaVie.
Con nueve años, Dionga comenzó a formar parte del club de fútbol Créteil. «Aunque hubiera sido bueno, mis padres se habrían negado a firmarme un contrato profesional, como sí hicieron algunos de mis amigos. Mis padres solo querían que estudiara», reconoce.
«Mis padres habían hecho mil sacrificios al dejar la República del Congo y establecerse en Francia.…
Autor: ReL
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