Mientras algunos gastan lo que tienen y lo que no tienen en el cuidado de su cuerpo, otros se descuidan tanto, por dentro y por fuera, que incluso dejan de parecer humanos.
Foto: Freepik
Redacción (11/11/2025 09:36, Gaudium Press) El autocuidado queda en una región limítrofe. Algunos se dedican a él por encima de todo, mientras que otros, por diversas razones, descuidan su cuerpo, su mente y, sobre todo, su alma.
Hay quienes creen que todo cuidado del cuerpo ofende a Dios, confundiendo la modestia con la negligencia y, de esta manera, desobedeciendo el importante precepto de «amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo».
Con estas palabras, Nuestro Señor dejó claro que el amor a Dios es lo primero, y luego el amor a uno mismo, sirviendo como parámetro para el amor que debemos tener a los demás.
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Autor: Saul Castilblanco Mosos
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