Hay dolores que no se gritan: se llevan en silencio, como quien sangra por dentro. Uno de los más inexpresables es el de ver a un hermano sacerdote que ha perdido el rumbo de su vocación. No es un dolor teórico ni lejano: a sus hermanos nos toca en la fibra más profunda, porque todos compartimos la misma unción. Desde aquel día en que el Obispo nos impuso las manos y quedamos sellados para siempre, somos una familia. Y cuando uno se extravía, los demás sentimos que algo se rompe dentro de nosotros.
Sin embargo, esta herida no debe llevarnos al escándalo paralizante ni al juicio severo. Si duele a par de muerte, es porque amamos el sacerdocio y porque conocemos lo que está en juego: la salvación de las almas, la fecundidad de la Iglesia, la gloria de Dios, la ilusion del Corazón de Jesús. El pecado de uno no borra la santidad de los demás, ni mucho menos la santidad del…
Autor: INFOVATICANA
Informe anual Planned Parenthood USA 2020, indica que asesinó a 383.000 bebés en abortos
Lo llamemos como lo llamemos es un asesinato, un asesinato del que luego se aprovecha todo, sangre, vísceras etc. para diversas industrias. No, nos podemos quejar los humanos del siglo…
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
El orgullo adopta muchas formas y nos conduce sutilmente hacia la ruina espiritual. Descubre en este artículo los 12 pasos que nos esclavizan al orgullo, tal como los describe San Bernardo….
Existencia de DIOS: 16 Pruebas irrefutables (e innegables)
Recopilación de 16 pruebas empíricas y científicas de la existencia de Dios. ¿Existe Dios? ó ¿Todo ha sido creado por casualidad? La existencia de un Creador es una cuestión que…


















