No sé ustedes, pero yo desconfío. Es un reflejo automático, como respirar o comprobar por tercera vez si he cerrado la puerta. Cuando los planes salen, cuando nadie cancela, cuando todo encaja con una precisión sospechosa, algo dentro de mí se activa. No es miedo. Es incredulidad. Esa voz interior que susurra, con educación pero con firmeza: “Esto está yendo demasiado bien”.
Autor: Matilde Latorre de Silva
8 Claves para activar y acercar más fieles a nuestra parroquia
Ahora es cuando se necesita recuperar la vida Espiritual y la Fe, que nos llevará a la felicidad y tranquilidad anhelada. En este artículo te daremos algunas ideas…seguir leyendo
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…


















