No sé ustedes, pero yo desconfío. Es un reflejo automático, como respirar o comprobar por tercera vez si he cerrado la puerta. Cuando los planes salen, cuando nadie cancela, cuando todo encaja con una precisión sospechosa, algo dentro de mí se activa. No es miedo. Es incredulidad. Esa voz interior que susurra, con educación pero con firmeza: “Esto está yendo demasiado bien”.
Autor: Matilde Latorre de Silva
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