En mis infantiles veraneos de turismo rural -entonces se decía «ir al pueblo»-, la pregunta habitual era ¿de qué casa eres? Una variante era como decía la canción del grupo «no me pises que llevo chanclas» ¿y tú de quién eres? Respondías ufano, «de casa Honorario», o Adolfo hijo de Adolfo, (muy a lo Señor de los Anillos) y seguías a tu importante actividad del bote bote o terminar una cabaña con ramas. Feliz de estar identificado ante el micro mundo que te rodeaba. Tenías una identidad que entonces te parecía suficiente.
Con los años, en mi ciudad -capital del viejo reyno como nos gusta recordar a los nativos, pero pequeña ciudad de provincias para el resto-, la pregunta era otra. ¿De dónde eres? Con más años, ya en la villa y corte, esa de la que dicen que «en México se piensa mucho en ti», la pregunta era ¿en qué trabajas? Y ahora, viajando por motivos…
Autor: Adolfo Alústiza
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…
8 razones que explican por qué muchos católicos ni evangelizan ni se lo han planteado ni plantearán
Dwight Longenecker es un conocido sacerdote católico con amplia experiencia. Converso al catolicismo su camino hacia la Iglesia fue paulatino pues pasó de pastor fundamentalista protestante a evangélico de tipo carismático, luego…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…



















