Vivimos en una era en la que la mayor tragedia no es una guerra, ni una enfermedad, ni siquiera un apagón real… sino que se caigan los servidores de Amazon o que Netflix deje de cargar. De repente, millones de personas se quedan paralizadas, mirando la pantalla como si el mundo se hubiera detenido, incapaces de entender que la vida puede seguir sin WiFi. La ironía no tiene límites: hemos construido altares de cables y datos, y ahora nos escandalizamos porque el altar no responde.
Autor: Matilde Latorre de Silva
La Nueva Era, una secta de cuidado
El reiki y la Nueva Era (New Age) se han extendido cada vez más por la sociedad buscando el bienestar físico y mental que producen. Conoce todos los detalles y…
Encontraron en Dios, la libertad y paz interior que tanto necesitaban
Los mensajes de Dios llegan en el momento menos esperado. Aunque muchas veces, hemos escuchado historias de conversión precedidas por fuertes acontecimientos, como accidentes o enfermedades, también existen conversiones, gracias…
¿Cómo ayudar a las Almas de tu familia en el Purgatorio a llegar al Cielo?
“No basta ser santo ante los hombres, sino que hay que serlo delante de Dios. ¡Recen por mí!”. Palabras impactantes del Monseñor Marengo, Obispo de Carrara, a una religiosa de María Auxiliadora…


















