Hay momentos en la vida en los que uno comprende, casi con un golpe de luz, que la sinceridad tiene un precio. No suele ser un precio espectacular ni dramático: a veces basta una molestia, una tensión o una distancia inesperada. Pero ahí, en esa pequeña o gran pérdida, se revela algo esencial: la sinceridad cuesta, sí, pero también libera. Y esa liberación, cuando proviene de un trabajo interior serio y de un diálogo sincero con Dios, vale infinitamente más que todo lo que se haya podido perder por el camino.
Autor: Matilde Latorre de Silva
Comulgar en la boca en época de pandemia
Te queremos compartir este artículo del Padre Ángel María Rojas, S.J. escrito en agosto del 2020, donde nos explica cómo comulgar en la boca, sobre todo, en estos tiempos de…
Adoración Perpetua: Qué es y por qué cambiará tu vida
La adoración perpetua o eucarística es un método de oración personal profunda que durante siglos muchos santos han recomendado practicar. Sigue leyendo este artículo para que conozcas más detalles que…
Los hallazgos científicos que sugieren su autenticidad como reliquia de la Sábana Santa de Turín
Los partidos políticos españoles no quieren a los provida cerca de los abortorios. Les hemos hecho daño y van a por nosotros….seguir leyendo



















