No fue una conversión dramática. No hubo rayo, ni propósito solemne, ni renuncia heroica digna de biografía espiritual. Simplemente, con el tiempo —ese gran pedagogo sin vocación de influencer— me he ido volviendo nada consumista. Y digo “nada” no como virtud, sino casi como efecto secundario, como quien desarrolla una inmunidad tardía frente a algo que antes devoraba con entusiasmo y sin preguntas.
Autor: Matilde Latorre de Silva
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