El Evangelio del 26 de octubre, Lucas 13, 10-17, presenta a Jesús curando en sábado a una mujer que llevaba dieciocho años encorvada. La escena no gira primero alrededor de una discusión sobre normas religiosas, sino en torno a una persona concreta a la que muchos podían ver, pero a la que pocos estaban mirando de verdad. Cristo la reconoce, se acerca y la libera, recordando que ninguna enfermedad, herida o fragilidad cancela la dignidad de una hija de Dios.
Autor: Luis Javier Moxó Soto
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