He tenido un pequeño-gran percance médico. De esos que te dejan en evidencia ante la vida y, de paso, te recuerdan que el cuerpo tiene sus propios planes, normalmente distintos a los tuyos. Asustó más a los demás que a mí, aunque reconozco que hubo un instante en el que todo se fue a negro, como si alguien hubiera desenchufado el proyector. Silencio absoluto, pantalla en blanco… y allí estaba yo, sin diálogo, sin banda sonora, solo frente a ese misterioso “corte de emisión” que Dios a veces utiliza cuando quiere llamar tu atención.
Autor: Matilde Latorre de Silva
El cielo es la Plenitud de la comunión con Dios
Aprendamos un poco más sobre la comunión con Dios y cómo nos ayuda a mejorar nuestra vida y, al mismo tiempo, ayuda a mejorar la vida de los demás, porque…
Milagros Eucarísticos de los últimos años
Probar la existencia de un milagro como tal puede ser una ardua labor que ha asumido la ciencia a fin de darnos respuestas. Uno de los milagros eucarísticos que más evidenciamos…..
No celebres Halloween, sino quieres rendir a Satán sin saberlo.
Holywins, es la alternativa al culto a los demonios que celebramos cada primero de noviembre Tal vez muchos de nosotros hemos celebrado Halloween cuando éramos niños, porque nos parecía divertido…



















