▶️ En el contexto de la Espiritualidad Católica: Esta primera frase nos revela una característica fundamental del amor verdadero: su generosidad. Cristo nos llama a la generosidad cuando nos dice que debemos amarnos unos a otros, como Dios nos ha amado. Este amor genuino no busca dominar, controlar o disminuir el bien de los demás. No busca el mal, sino la paz que nos permite seguir adelante. Se alegra con la paz y felicidad de los demás, las celebra y las promueve. El amor tampoco ve la felicidad del otro como una amenaza, sino como una fuente de inspiración y alegría compartida. No busca eclipsar la luz del otro, sino brillar juntos. Brillando unidos hacemos que la luz sea más que la suma de dos luces.
Autor: Néstor Mora Núñez
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