Hay silencios que parecen prudencia, pero son abandono. Y hay denuncias que se presentan como amor a la verdad, pero solo persiguen exhibir la caída ajena. Entre la indiferencia que deja al hermano solo en su error y la dureza que lo convierte en espectáculo, Jesucristo abre en este Evangelio un camino exigente: la corrección fraterna.
Autor: Luis Javier Moxó Soto
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