(ZENIT Noticias / Amberes, 04.04.2026).- En una Iglesia acostumbrada a la reforma gradual y a un lenguaje cuidadosamente medido, el calendario propuesto por Johan Bonny ha tenido un impacto inusual. Según él, para 2028 su diócesis debería estar preparada para ordenar sacerdotes a hombres casados, un paso que, de llevarse a cabo, pondría a prueba los límites de la disciplina católica actual en el rito latino y reabriría uno de los debates más persistentes de la vida eclesial moderna.
La intervención del obispo, expuesta en una carta pastoral y ampliada en entrevistas posteriores, se presenta como una necesidad pastoral. En Amberes, las cifras son alarmantes. Donde antes había casi 1500 sacerdotes en activo hasta la década de 1960 —complementados por varios cientos de jubilados—, hoy quedan menos de 100 en el ministerio. Aproximadamente la mitad son extranjeros, y en…
Autor: Joachin Meisner Hertz
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