Aunque Dios llama siempre de forma individual, esto no quita para que pueda hacerlo a tres hermanos a la vez. Es el caso de Javier (diácono), María (monja) y Ana Moro (consagrada), que contaron recientemente a la revista Misión cómo descubrieron su vocación, y cómo sus padres aceptaron que sus hijos vivieran para Él.
Autor: ReL
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