Aunque Dios llama siempre de forma individual, esto no quita para que pueda hacerlo a tres hermanos a la vez. Es el caso de Javier (diácono), María (consagrada) y Ana Mora (monja), que contaron recientemente a la revista Misión cómo descubrieron su vocación, y cómo sus padres aceptaron que sus hijos vivieran para Él.
Los hermanos Mora han entregado su vida a Dios desde tres vocaciones distintas. Algo que se iba a ir gestando desde su propia infancia, cuando compartían la misma educación, valores… algo que les ayudó, sin duda, a discernir una nueva vocación.
Fue una sorpresa
Javier es el mayor, tiene 31 años y el próximo 2 de julio se ordena como sacerdote. Fue quien dio las primeras pistas. «Desde muy pequeño tuvo la inquietud sacerdotal. Es una persona muy especial. Es un alma de Dios», comenta su hermana Ana.
Gracias a un seminarista que llegó a su parroquia,…
Autor: ReL

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