«El día antes de cumplir los 8 años vi a mi padre matar a mi madre», así de impactante comienza el testimonio del sacerdote Joseph Lebèze en LaVie. «Gracias a la misericordia de Dios», el francés pudo perdonar, bautizarse y llegar a ordenarse como cura.
«Fue como la pantalla del hospital cuando una persona está a punto de morir: de repente la fluctuación cesa y da paso al silencio. Esto es lo que experimenté. Mi vida se detuvo. Me pusieron en una familia de acogida que no me quería. Lo más duro es el desamor, es horrible. Un niño, o un adulto, que no sonríe, con quien nadie habla, se está muriendo él solo», relata el sacerdote.
Caída a los infiernos
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Autor: ReL
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