(Tempi)-Cuando un protocolo médico extremo y experimental acaba aplicándose masivamente en los casos más contraindicados, las cosas sólo pueden acabar mal.
[De la reseña del libro-investigación de Hannah Barnes sobre el notorio «servicio de desarrollo de la identidad de género» en niños de la clínica Tavistock de Londres. La versión original en inglés del artículo, firmado por James Le Fanu, médico y divulgador científico, está disponible en esta página del sitio web del mensual católico británico].
La medicina se ocupa, por necesidad, de conocimientos fiables como parte de una disciplina basada en la ciencia. ¿Por qué entonces en el Servicio de Desarrollo de la Identidad de Género (Gender Identity Development Service, Gids sus siglas en inglés) de la clínica Tavistock las cosas han salido tan drásticamente mal? En 2005, el psiquiatra David Taylor observó…
Autor: redaccioninfovaticana

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