La del sacerdote misionero Christopher Hartley no es una voz complaciente ni conformista. De los 43 años transcurridos desde su ordenación, tan solo ha pasado 22 meses en su España natal. En ese tiempo ha ido donde nadie más quería, o donde nadie se atrevía: fue expulsado por el gobierno de República Dominicana y celebró la primera misa en una región de una Etiopía totalmente islámica. Ahora, en el México profundo, lleva el Evangelio allí donde la Iglesia no ha ido en siglos, y donde ni él mismo recomienda ir. Ni siquiera a ayudar. Lejos de quedarse en los frutos de su labor o de conformarse con las estadísticas, lamenta que, en muchos lugares, o bien la Iglesia no llega o es reemplazada por los evangélicos.
Autor: José María Carrera Hurtado
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
El orgullo adopta muchas formas y nos conduce sutilmente hacia la ruina espiritual. Descubre en este artículo los 12 pasos que nos esclavizan al orgullo, tal como los describe San Bernardo….
Misericordia de Dios: Nunca se cansa de perdonarnos
La misericordia de Dios se manifiesta de diversas formas, ya sea a través del apoyo y la consolación de otras personas, del sacramento de la confesión que nos permite liberarnos…
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…


















