Autor: Antonio R. Rubio Plo
El 24 de septiembre de 1922 Gilbert Keith Chesterton recibía su primera comunión de manos del padre Thomas Walker en la parroquia de High Wycombe en la localidad de Beaconsfield. Este aniversario es menos recordado que el de su incorporación a la Iglesia católica el 30 de julio del mismo año, quizás porque las conversiones despiertan mucho más interés en la mayoría de la gente que la práctica ordinaria de la fe, en la que la Eucaristía es un pilar fundamental. De un apologista como Chesterton sus lectores buscan, sobre todo, el argumento decisivo, y a ser posible paradójico, contra las ideas contrarias al catolicismo. Quieren más una pluma audaz e ingeniosa que unas consideraciones espirituales. Sin embargo, si reducimos a Chesterton a esta faceta, aunque sea la más conocida y la más cultivada por él, tendríamos a un escritor que estaría continuamente ejerciendo una “esgrima”…

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