Ayer tocó, entre las cuatro misas parroquiales y las confesiones en cada una de ellas, una más, pero esta vez bastante particular.
Era una «misa de campaña», era el Santo Sacrificio pero no ofrecido en una capilla dedicada al Dios verdadero, sino en una donde se tributan sacrificios a Baal: la clínica central de la abortera Planned Parenthood en San Francisco.
Y allí fuimos, bajo la lluvia y el frío, contentos por hacer algo ante este crimen que tiene anestesiados a miles de millones de almas, incluso aquellas que se «autoperciben» cristianas.
Éramos apenas un puñado de familias; no éramos héroes ni nos sentíamos como tales. Sólo queríamos rezar en un lugar emblemático, especialmente por las mamás que debieron tomar esta decisión y por los ejecutores de esos actos que -no me cabe duda- no tienen conciencia de lo que hacen en la inmensa mayoría de los…
Autor: Javier Olivera Ravasi
8 razones que explican por qué muchos católicos ni evangelizan ni se lo han planteado ni plantearán
Dwight Longenecker es un conocido sacerdote católico con amplia experiencia. Converso al catolicismo su camino hacia la Iglesia fue paulatino pues pasó de pastor fundamentalista protestante a evangélico de tipo carismático, luego…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…
La ciencia confirma el tipo de sangre que se encuentra en hostias investigadas en milagros eucarísticos
La ciencia lo confirma: se encuentra la misma sangre tipo AB en hostias investigadas en milagros eucarísticos acaecidos en diversos


















