Una conversación con el matrimonio formado por Monika y Anton, mantenida en su casa de Berlín, sobre las limitaciones, pero también sobre las posibilidades de vivir la fe en un país comunista. Aunque han pasado ya tantos años desde la desaparición del régimen de vigilancia de la RDA [República Democrática Alemana], lo tienen tan interiorizado que prefieren que no se publique ni su apellido ni una foto.
Resistiendo a la Jugendweihe, la ceremonia de iniciación socialista
Anton, de 76 años, ha pasado toda su vida en la extinta RDA, pues desde que cayó el Muro sigue viviendo en el antiguo Berlín este. Su familia procedía de la región del río Oder, pero se trasladó a Brandemburgo en 1945: “Mi madre, que ya entonces tenía cinco hijos, huyó a finales de la guerra hacia esta región; yo nací un año más tarde, en 1946, en la capital del distrito, Belzig, que hoy se…
Autor: José M. García Pelegrín
Continuar leyendo en: www.religionenlibertad.com
La cultura es el camino de la Nueva Evangelización
El objetivo del Papa San Juan Pablo II de involucrar a la cultura en la Nueva Evangelización fue la construcción de una civilización del amor como fuente de libertad y…
La Nueva Era, una secta de cuidado
El reiki y la Nueva Era (New Age), se han extendido cada vez más por la sociedad buscando el bienestar físico y mental que producen. Conoce todos los detalles y…
Misericordia de Dios: Nunca se cansa de perdonarnos
La misericordia de Dios se manifiesta de diversas formas, ya sea a través del apoyo y la consolación de otras personas, del sacramento de la confesión que nos permite liberarnos…



















