“Aunque yo distribuyese todos mis bienes para sustento de los pobres, si no tengo caridad, de nada me sirve”. Esta cita, a simple vista paradójica, de la epístola de San Pablo a los corintios describe, con palabras más inmortales que el bronce o las pirámides, la esencia de la caridad, que en nuestro tiempo está siendo sustituida por simulacros campanudos: se ha convertido en uno de los signos distintivos de nuestra época.
Autor: Juan Manuel de Prada
Descúbre las apariciones de la Virgen de Medjugorje: Te llevamos hasta ella
La Santísima Virgen María es la persona más importante de toda la creación, y es hora de que reconozcamos su amor. Las apariciones de la Virgen de Medjugorje han sido atacadas durante muchos años por aquellos que se niegan a creer en Ella…seguir leyendo
La cultura es el camino de la Nueva Evangelización
El objetivo del Papa San Juan Pablo II de involucrar a la cultura en la Nueva Evangelización fue la construcción de una civilización del amor como fuente de libertad y…
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcita de Fátima fallecida en Lisboa con solo diez años. Todos conocemos la…


















