“Aunque yo distribuyese todos mis bienes para sustento de los pobres, si no tengo caridad, de nada me sirve”. Esta cita, a simple vista paradójica, de la epístola de San Pablo a los corintios describe, con palabras más inmortales que el bronce o las pirámides, la esencia de la caridad, que en nuestro tiempo está siendo sustituida por simulacros campanudos: se ha convertido en uno de los signos distintivos de nuestra época.
Autor: Juan Manuel de Prada
Comulgar en la boca en época de pandemia
Te queremos compartir este artículo del Padre Ángel María Rojas, S.J. escrito en agosto del 2020, donde nos explica cómo comulgar en la boca, sobre todo, en estos tiempos de…
Los 18 beneficios de asistir a la Santa Misa
La misa es el encuentro con Dios Nuestro Señor, pero no sólo con Él, también con nuestro interior, haciendo que mejoremos cada día más como personas. Este encuentro con Nuestro…
El mundo necesita discípulos católicos contraculturales
¿Qué hay de ti y de mí? ¿Has muerto al pecado? ¿Vives para Dios? ¿Persigues la santidad? ¿Estás rezando íntimamente todos los días? ¿Proclamas el Evangelio? Estas son algunas de…



















