Benedicto XVI comprendió la inseparabilidad de la fe creía, orada y vivida y ha resaltado los daños que causan los protagonismo y autorreferencialidades inútiles.
El pontificado de Benedicto XVI permanecerá en la historia porque un teólogo culto y refinado, ciertamente el más significativo del siglo XX, ha contribuido a una reflexión más seria y, diría, definitiva sobre la Liturgia y sus consecuencias en la vida de la Iglesia. Como protagonista y sumo intérprete del Concilio Vaticano II y sus documentos, maduró la profunda convicción de que «la liturgia es cumbre y fuente de la vida eclesial» (Sacrosanctum Concilium, 10). Esta convicción fue creciendo cada vez más en los años de madurez y de su continua reflexión teológica. Escribió que de la Liturgia depende el destino de la Iglesia: «Si la Iglesia será o no será, depende de la Liturgia»; es decir, su…
Autor: redaccioninfovaticana

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