Estos días pasados, he vivido experiencias ricas en cuanto a mi vida de fe, ya que contemplar una pintura, o una escultura es una forma de reforzar mi vida de Dios, pero también he vivido la pobreza del cansancio y el agotamiento, que supone ver obras de arte, sin mucho descanso, y desde un modo, que a veces puede resultar un poco impositivo a la hora de asomarse y poder explicar la belleza de nuestro rico patrimonio.´
Autor: Belén Sotos
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