Llega la hora y Jesús bebe el cáliz. Se prepara a ello de noche, en oración, abriendo su Corazón al Padre en Getsemaní. Allí entre olivos y con la visita de un ángel deja todo en el Padre. Su Sagrado Corazón está abierto de par en par espiritualmente, pasadas unas horas su pecho será abierto por una lanza y todo quedará consumado. Hay que meterse en la escena y darnos cuenta de lo que sufre Cristo en su agonía en el huerto de los olivos. ¡Suda sangre! Suda sangre porque sabe lo que se acerca… Y eso que viene es lo que le pide el Padre. Es el cáliz de la Pasión, la Pasión de amor por la humanidad… Es tanto el amor de Dios… Llega hasta límites que se escapan a la conciencia humana…
Autor: Rafael Pascual Elías OCD
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