Hay personas que, resabiadas de un exceso de sinceridad a la hora de defender sus postulados, contribuyen más a repeler a sus destinatarios que a atraerlos hacia su causa. Este es el caso de la actriz Julia de Castro, quien, con su falta de maña, tacto o cariz sibilino, ha propiciado un sonoro denuesto de la ideología progresista tras sus recientes declaraciones; alocución en la que ha pedido literalmente “abolir la familia ¡ya!, por favor” (inspirada por el lunático manifiesto de una tal Sophie Lewis).
Autor: Ignacio Crespí de Valldaura
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