El Señor nos invita a renacer a una vida nueva. Hemos sido revestidos del Espíritu para vivir como hijos amados de Dios. Somos sellados por el poder del Espíritu, porque hemos sido rescatados del pecado y de las tinieblas. El Espíritu de Jesús entra dentro de nosotros, para que seamos renovados en nuestra existencia, y para actuar conforme al Espíritu que nos llama a cada uno de modo personal. El Espíritu modela nuestra persona según la imagen del Hijo, que en cada uno se manifiesta de modo singular. No somos una copia del Hijo, de Jesús, sino que es el mismo Espíritu que habita en Él, y El Padre y el Hijo nos envían, el que nos hace hombres nuevos, que viven haciendo el bien, y se convierten en testigos de la verdad como Jesús.
Autor: Belén Sotos
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