No es una sensación. No es un malestar difuso amplificado por redes sociales. Es una fractura real, profunda y cada vez más obscena: la que separa a buena parte del episcopado español del pueblo fiel al que dice pastorear.
El último episodio lo ha vuelto a poner todo en evidencia. El presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Luis Argüello, comparece para celebrar el Real Decreto del Gobierno sobre la regularización extraordinaria de inmigrantes ilegales y lo hace con un lenguaje calcado del argumentario político del Ejecutivo: “salud democrática”, “oportunidad política”, “sociedad organizada”, “bien común”, “subsidiariedad”. Ninguna referencia explícita a la ley moral, ninguna advertencia sobre el desorden objetivo que supone una inmigración masiva sin control, ningún recuerdo de los deberes del Estado en materia de fronteras,…
Autor: INFOVATICANA
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