Si es que no falla y mira que nos cuesta darnos cuenta. Años y años llevamos aguantando a los autoproclamados poseedores de la verdad conciliar, los intérpretes infalibles del más puro espirtu del Vaticano II sin que se pueda llevarles la contraria en lo que sostienen doctrinalmente, o ponerles ante sus ojos las flagrantes contradicciones de sus vidas. Ya saben: vivan los pobres y vivir como señores, viva la Iglesia humilde, sencilla y en salida, pero nosotros nos situamos en los lugares de decisión y manipulación del resto. Es que es así.
El argumento es viejo de pura repetición: que quienes somos nosotros para llevarles la contraria y que no hay que juzgar a los demás. Añadimos a esto ese grito de libertad que pide acabar con las normas -especialmente si no les convienen-, y ese otro mantra de no discriminar a nadie por raza, religión, nacionalidad o preferencias…
Autor: Jorge González Guadalix
5 maneras de oír lo que Dios te está diciendo
Dios siempre nos habla en diferentes momentos y de diferentes maneras. Esa es la premisa básica del libro Discernimiento del difunto Henri Nouwen, sacerdote católico romano, autor de 39 libros y…
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
El orgullo adopta muchas formas y nos conduce sutilmente hacia la ruina espiritual. Descubre en este artículo los 12 pasos que nos esclavizan al orgullo, tal como los describe San Bernardo….
8 razones que explican por qué muchos católicos ni evangelizan ni se lo han planteado ni plantearán
Dwight Longenecker es un conocido sacerdote católico con amplia experiencia. Converso al catolicismo su camino hacia la Iglesia fue paulatino pues pasó de pastor fundamentalista protestante a evangélico de tipo carismático, luego…



















