Hay un tipo de persona que todos conocemos. La que recibe avisos y los aparca. La que tiene un dolor en el pecho desde hace meses y sigue diciéndose que ya pasará. La que el médico advierte dos veces, tres veces, y sigue sin cambiar de hábitos porque tampoco se siente tan mal. Y un buen día le cae “el diagnóstico” encima como un piano desde un quinto piso, y entonces ya no hay tiempo para arrepentimientos.
Autor: Jesús María Silva Castignani
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