Mucho se habla estos días del discurso “improvisado” (luego hemos sabido que no lo era tanto) del Rey en el Museo Arqueológico Nacional, en el que se hallaba presente el embajador de México. El discurso, hecho a capella, sin presentación, sin papeles, con escaso protocolo, es breve, pero, más allá de la célebre afirmación que ha terminado eclipsando a todas las demás, esa mención a los “abusos” de los españoles en América, contiene muchas referencias interesantes por encima de las cuales hemos pasado casi todos sin prestar la menor atención. Me propongo en estas líneas hacer un breve comentario a todas las ideas que el discurso contenía, para expresar también, al término, una conclusión final.
Autor: Luis Antequera
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